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Programa Jugando Para Sentir

En este espacio quiero hablarte de nuestro programa Jugando Para Sentir, su origen y su enfoque.
¡Empecemos!

¿De dónde nace Jugando Para Sentir?

Jugando para sentir, como muchos de los proyectos con sentido, nació de la suma de experiencias y vivencias personales.

Fui testigo de la crisis de varios suicidios entre la juventud de mi pueblo, Durango, Colorado. Sentí que estaba llamada a hacer algo, no podía quedarme de brazos cruzados, quería apoyar a los niños y jóvenes.

Decidí convertirme en activista a nivel local y nacional para crear cambios al sistema alimentario.
Empecé a aprender sobre la importancia del desarrollo de inteligencia emocional en los chicos y el impacto que tiene en la vida del futuro adulto.

Desde entonces he tenido la oportunidad de apoyar a varios jóvenes con ideación suicida y en algunos casos a su familia entera, donde hasta ahora se han dado resultados positivos.
Estas experiencias fueron las que me llevaron a descubrir que la mejor prevención para experiencias extremas como lo es el suicidio es el juego, ya que esta es la manera natural de aprendizaje para los niños

Una de las cosas más importantes que encontré fue que la capacidad para desarrollar la Inteligencia Emocional no se pierde con la edad y que los niños “absorben” o imitan a los adultos que los rodean para desarrollar su Inteligencia Emocional.

De ese entendimiento y ese afán por apoyar a las familias en estos tiempos tan retadores es de donde nació Jugando para sentir.

¿Cómo lo hicimos posible?

Ha sido un proyecto lleno de amor, compromiso y de personas clave que han contribuido a su desarrollo.

Frida -mi sobrina del alma-, se unió a este esfuerzo agregando sus múltiples herramientas en sanación, más su propia experiencia en su búsqueda incansable y feroz de co-crear su propia vida dejando atrás sus propias limitaciones.

Y, finalmente todo terminó de materializarse gracias a Virginia Amilibia, mi colega, amiga
querida y psicóloga excepcional que se unió a este proyecto poniendo su conocimiento basado en más de 25 años de experiencia profesional, brindándonos su apoyo en la creación de nuestro programa y de las herramientas para el cambio en la cultura familiar, al igual que dentro de cada miembro de la familia.

¿Cuál es el enfoque
de Jugando Para Sentir?

 El método que hemos desarrollado tiene un triple enfoque:

1.- Apoyar a los niños y jóvenes a desarrollar su Inteligencia Emocional a través de juegos.

Los juegos han sido creados específicamente para la estimulación de los dos hemisferios cerebrales. Incrementan la posibilidad de que crezcan con la habilidad de identificar y auto regular sus emociones, creando cambios fácilmente en su estado de ánimo y pudiendo vivir más fácilmente su propósito, brillando con toda la luz que tienen  dentro desde bebés.

 2.- Apoyar a los padres de familia a crear una nueva conciencia de la expresión y normalización de todas las emociones en el ámbito familiar.

Incluyendo el pasar tiempo con sus hijos divirtiéndose con estos juegos. Con el beneficio agregado de apoyar al desarrollo de la Inteligencia Emocional de ambos. Al hacer esto se potencializa el desarrollo de la misma en los hijos.

 

3.- Brindar a los padres de familia herramientas, conocimientos científicos sobre el funcionamiento y el desarrollo del cerebro.

Creando una experiencia más segura, agradable y libre de culpas o autorreproches en su experiencia de crianza.

En otras palabras, acompañamos a los padres de familia a sembrar las semillas en su comunicación y relación con sus hijos hoy, para que el futuro de su familia pueda estar lleno de comprensión, respeto, empatía y amor incondicional de los unos a los otros, al igual que en las siguientes generaciones de sus familias.